(Estamos en una Unidad Colectiva de Transporte Para Desadinerados; el centro del pasillo va siendo sucesivamente ocupado por vendedores y artistas de diversa índole y/o productos, que en cada Punto de Paración donde la Unidad Colectiva se detiene, suben y bajan pidiendo permiso y dando las gracias; en los asientos se ubican en filas dobles los Pasajeros Sentados, unos 50 en total de los cuales más de la mitad, aquellos que tramitaron y tienen la Tarjeta Verde correspondiente pueden a su vez llevar a otro Pasajero sobre su falda, cobrando una minucia a cambio y haciendo que el Pasajero pase de su calidad de Pasajero de Pie al subescalafón de Pasajeros Sentados, que de por sí ya es un negoción, llegado el caso. El Chofer se encarga de cebar mate mientras vigila que el Piloto Automático actúe con normalidad, y conversa con el Guarda y los Pasajeros sobre el tiempo, los precios, las noticias de actualidad; los Pasajeros Sentados, que tienen permitido participar de esas charlas, opinan a favor o en contra de las posturas del Chofer y el Guarda, se reflexiona y se argumenta un poco al modo de los antiguos coros trágicos, sobrevuela una sensación de inconsciente colectivo, de comunidad, de referencia. Por la ventanilla se observa entonces al insigne caballero Sir Archibaldo Reynolds que, montando un corcel de un asombroso color blanco, galopando a una velocidad imposible de calcular, lo que no quita que pudiese ser lento, va y se aparea a la Unidad Colectiva de Transporte Para Desadinerados, en el sentido de que se le pone a la par, no en el otro sentido de aparear, y abriendo desde fuera una ventana, saltando desde el lomo del albo animal en movimiento, se introduce por la ventanilla y se sujeta con ambas manos al caño del pasillo. Se dirige al Guarda)
-Eh, usted, deme un boleto a... a... al Destino.
-No tengo cambio.
-Si todavía ni le mostré con qué voy a pagar... igual tengo la tarjeta de...
-No me anda la maquinita, está rota, no te puedo cobrar.
-Y si te doy justo?
-No me anda la maquinita de los boletos, tampoco, no te puedo dar boleto.
-Entonces cómo les cobraste a todos estos pasajeros?
-Ellos tienen todos una Tarjeta Pasajera, de distintos colores según las necesidades y posibilidades de cada uno. No tienen que pagar boleto ni nada. Y todos los demás son Artistas Pasajeros que más o menos pretenden realizar un acto o una venta, pero en realidad están viajando de un punto a otro sin pagar, eso es con otra Tarjeta Pasajera Especial.
_Ya veo. ¿Hay alguna forma de que pueda viajar con ustedes un rato? Soy Sir Archibaldo Reynolds....
-Ooooohhhh...!!! -exclamó el coro de los Pasajeros.
-Maravilloso!- arrancó repentinamente el Chofer, que había estado callado hasta el momento, dirigiéndose a los Pasajeros, o tal vez a nosotros los lectores- Tenemos hoy aquí a una celebridad que aportará ya mismo su punto de vista sobre nuestra Unidad Colectiva de Transporte Para Desadinerados, estén atentos y traten de ser receptivos y críticos al escuchar los puntos de vista que aquí se verterán. Díganos, Sir Archibaldo... ¿Qué opina usted de nuestro sistema? A cambio de su respuesta le permitiremos viajar gratis por el día de hoy, no importa cuál sea su respuesta, no se sienta condicionado, lo importante es que responda algo, lo que sea.
-Bueno, yo...
-¿"Bueno, yo"? Eso es lo que tiene para decir??? ¿Qué quiere decir? "Bueno, yo"... ¿Que usted es bueno? ¿Eh?
-No, no!
-Ah, usted es malo, y lo confirma abiertamente.
-Ohhh... Es malo y no siente necesidad de ocultarlo a los demás, nos impone el espectáculo de su honesta miseria...-Terció el Coro de Pasajeros.
-Basta! Me llamo Sir Archibaldo y os digo esto: el Chofer malinterpreta intencionalmente mis palabras, trastrueca los sentidos para poneros a vosotros en mi contra, oh Coro de Pasajeros, escuchad mis palabras sin mediar opiniones del Chofer.
-Ahora nos llamas tarados!-el Coro se indignó- ¿Supones que no somos capaces de malinterpretarte por nosotros mismos? Ja!
-Por favor, señor Guarda, usted tiene que ponerse de mi lado, ni siquiera he llegado a opinar sobre algo y ya me...
-Callate- dijo el Guarda- Tus palabras lo alimentan. Esperá en silencio hasta que se agote y te pregunte algo, cuando se queda sin material te pregunta algo para volver a empezar; ahí lo podés agarrar, si aprovechás bien el momento y pensás bien antes de contestar.
(El Chofer continuó unos minutos hablando de lo mismo, arengando a los Pasajeros a opinar sobre Sir Archibaldo, y luego sobre alguna noticia actual y luego sobre el estado del tiempo; el Guarda intervenía esporádico y metódico; finalmente se quedó sin tema y volvió a buscar a Sir Archibaldo)
-Nunca nos dijo qué opina de nuestro sistema, Sir Archibaldo, si quisiere ahora ser tan amable de contestar...
-No tengo elementos válidos para elaborar un juicio al respecto.
(Un silencio tenso. Lo rompe el Guarda)
-Juajuajuajuaaaaaa...! Creyó que con eso iba a evitar algo? Le contaré una cosa: yo cuando le dije que pensara y elaborara bien una respuesta, no lo estaba ayudando; lo mandé a callarse y a pensar cómo decir algo que no pudiese molestar a nadie, y usted me obedeció. Como un cretino. Es mi función en este drama diario entre Pasajeros y Choferes que van hacia un Destino, función que me ha sido conferida por la mismísima Compañía. Y usted también cumplió su papel a la perfección: intentó algo y fracasó, quiso vencer algo más grande que usted y falló en el intento. Una tragedia. No necesitamos más que eso, podremos hablar y opinar durante una semana entera. Y usted, ya que ahora prefiere no contestar, tendrá que bajarse.
-Pues me bajo, a fin de cuentas soy el único que intentó pagar un boleto acá, no entiendo cómo este servicio se sostiene...
(El insigne caballero Sir Archibaldo Reynolds vuelve a salir por la misma ventanilla que usó para entrar y cae sobre su caballo blanco, que había podido seguir a la Unidad Colectiva todo este tiempo porque llevaba patines; el Guarda y el Chofer se felicitan mutuamente y felicitan a los Pasajeros por su buena participación, todos mantendrán sus buenas Tarjetas Pasajeras por ahora, y la jornada continúa sin novedades hasta llegar a Destino; Bajan los Artistas Pasajeros, los Pasajeros de Pie, los Pasajeros Sentados, el Chofer, y por último el Guarda, que antes de cerrar la puerta envía la grabación del viaje del día, que a la noche será retransmitida por todos los medios posibles, directamente a la Compañía, que almacena y analiza y vende datos, opiniones y posturas sobre casi cualquier tema, uno de los mayores negocios de Metadata que se hayan visto, sino el mayor de todos).

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