lunes, 14 de agosto de 2023

Postapocalíptico y desintegrado; demos-cracias a Dios.

 




(Ahora estamos en una Base de Votación Gobernatoria Ciudadana; por estas horas se realizan las elecciones de medio término, segunda parte de la fase tres de la ya clásica Elección Eterna; el día de hoy se vota el nombre de los candidatos a concejales (no los candidatos, sino el nombre de los candidatos, como ser Jacinto o Prudecindo, por lo que quien quiera ser candidato deberá llamarse así o cambiarse el nombre expresamente), el número de asesores que podrán tener y el corte de saco que deberán usar al menos durante los primeros seis meses de su intento de asumir el cargo. Los candidatos a candidatos aparecen sonrientes en cartelería profusa y, en buzones instalados debajo de cada retrato, se pueden dejar las propuestas y petitorios realizados, junto con la humilde y voluntaria ofrenda pecuniaria en billetes o tarjetas precargadas de débito; sobre todo ellos se aprecia la gigantografía de Santa Democracia, la Diosa Fortuna en su versión más novedosa y popular; uno de los carteles se despega en una esquina, el papel se inclina hacia adelante y del espacio entre el mismo y la pared sale el insigne caballero Sir Archibaldo Reynolds en dos dimensiones, se infla a sí mismo mediante el consabido acto de ponerse un pulgar en la boca y soplar hasta quedar de tres dimensiones, se tantea los bolsillos buscando la credencial cívica y se aproxima a una de las mesas del circuito)
_Hola, he olvidado mi credencial o tal vez la extravié, pero...
_No es problema, aquí mismo le damos una nueva; su nombre es...?
_Soy sir Archibaldo Reynolds.
_Entiendo, aquí tiene su credencial nueva, lo felicito por lo bien que salió en la foto, ahora pase por ahí, escoja un candidato y trace una X en el circulito que le corresponde, luego deposite la hoja de votación en los tachos de basura colocados a tales efectos junto a la puerta, realice su ofrenda y pida un deseo, si quiere, y en un par de semanas le estamos llamando para avisarle si ganó algo; hoy se sortea una bicicleta entre los primeros cien que voten.
_Supongamos que quiero votar anulado, cuál sería el procedimiento...?
_Oh, eso es imposible. Con el sistema nuevo usted ya ha votado por algún candidato por defecto, hasta que venga aquí y emita su voto, que puede coincidir o no con lo que se le había asignado. Pero no puede votar anulado: puede dejar lo que el algoritmo le hizo votar, o cambiar por otro candidato, pero nada más. Todos los que se abstienen de votar están dejando que su voto sea el que decidió el algoritmo basado en estadísticas y proyecciones en modelos de simulación matemática.
_Pero entonces, incluso si absolutamente nadie votase, algún candidato ganaría igual.
_Por supuesto, esa es la idea. De hecho y según los datos apenas vota alguien de vez en cuando, la mayoría confía en el algoritmo o directamente ni se enteran. Más desde que la elección es eterna y continua. Cada día, cada semana, cada mes, se vota alguna cosa y se dirimen importantes cuestiones gracias a nuestra democracia impertinente, la primera y única democracia en el mundo que dejó de depender de algo tan volátil como los votos de la gente. Ahora es mucho más serio el sistema, más confiable, menos humano. Los candidatos que salen elegidos deben luego lograr acceder a sus puestos de gobierno venciendo a los que ostentan el cargo anteriormente, puede ser en lucha libre, a los tiros, en una carrera de velocidad, una payada de contrapunto o una prueba en patineta, lo que sea que ambos acepten y sea espectacular para el público. Con los derechos de televización de las competencias se gana dinero para llevar adelante los proyectos prometidos o necesarios.
_Ok. Pero si voto, me puedo ganar la bicicleta, verdad?
_Claro. De hecho tiene una gran probabilidad de ganar, hoy sólo votaron usted y dos personas más.
(Sir Archibaldo va hasta el tacho-urna y deposita allí un papel doblado que extrae subrepticiamente del bolsillo, donde se guarda la hoja de votación con los nombres de los candidatos, sale a la calle, se aleja un poco y toma el papel entre sus manos, para ver los nombres de los candidatos, para ver quiénes son y si puede averiguar algo sobre ellos de alguna manera; para su sorpresa, uno de los candidatos es él mismo, y según las encuestas tiene muchas chances de ganar).
Puede ser una imagen de cobre, escultura y bobina
Todas las

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