miércoles, 9 de agosto de 2023

Postapocalíptico y desintegrado; así se empieza después del final.

 

 

Fue una de las tantas costumbres estrafalarias de Carlos I de España (y V del Sacro Imperio Romano Germánico) el pararse en la vía pública y comenzar a nombrar caballeros a todos los que pasaran por allí; “te nombro caballero, te nombro caballero, te nombro…” y los tocaba con una espada en el hombro y listo, eran caballeros; la idea de Carlos era divertirse un rato viendo el tumulto que los palurdos armaban por llegar a colocarse ante su frenesí armador de caballeros, para verse agraciados con el nombramiento, lo que le resultaba graciosísimo. Pues bien, entre los cientos o miles que así fueron nombrados caballeros estaba el tátatra tátara tátatara recontratátarabuelo de Sir Archibaldo, y así fue como su familia logró una cierta nobleza al tiempo que desencanto por las instituciones y descreimiento en la autoridad. El hijo de aquel hombre nombrado caballero por casualidad y diversión fue pronto víctima de un complot en la corte y tuvo que huir del país, llegando probablemente a las Islas Canarias, o quizás al sur de Italia, o tal vez a Grecia. Algunas generaciones permanecieron allí, se asentaron y enriquecieron, se vincularon al mundo de las artes y también, según algunos detractores, se volvieron usureros prestamistas con estrechos vínculos con las mafias locales. A finales del siglo XIX uno de los descendientes vino a dar a América y se estableció en el Cono Sur, seducido por las tierras casi vírgenes y la soledad de los paisajes; era este hombre un tipo de corazón melancólico que detestaba lo bulliciosas que se estaban volviendo las ciudades europeas, y algunos dicen que tenía a menudo crisis místicas o delirios; también se dice que fue alquimista, que escondió un formidable tesoro en algún campo perdido y que tenía poderes sobrenaturales, o habilidad para simularlos de forma convincente, lo que también es respetable. Ya en el siglo XX la familia se arruina en un suceso infausto (el jefe de familia de aquel entonces apostó gran parte de su patrimonio en el partido de la final de la copa mundial de 1950, contra Uruguay y a favor de Brasil, lo que lo llevó a quitarse la vida de un tiro en la frente; otros dicen que el tiro se lo pegó en los testículos, pero no ha sido comprobado por las negativas de la familia a exhumar el cuerpo y autopsiarlo); los hijos de este señor tan desafortunado recuperaron una buena posición y fortuna al vender los derechos cinematográficos de la desgracia de su padre, y años después volvieron a arruinarse cuando su dinero fue confiscado por agencias internacionales antilavado de activos, que los acusó de estar comprando y vendiendo obras de arte con precios inflados como forma de blanquear grandes sumas de dinero que en realidad provenían de préstamos clandestinos, sobornos y coimas variadas. El gran reseteo económico del año 2030 tomó desprevenidos a estos empobrecidos miembros del clan Reynolds y se suicidaron todos en poco tiempo, cada uno a su turno y con métodos variados que se ajustaban perfectamente al temperamento e historia de cada uno de ellos. Solamente quedó nuestro insigne caballero Sir Archibaldo, que desde entonces anda por el mundo sin familiares vivos, sin fortuna y sin entender nada. Recorre las posibilidades que el futuro le va brindando con una mezcla de curiosidad por lo nuevo y nostalgia por el pasado anterior al reseteo, casi como si aquel mundo hubiese sido bueno o inocente. Estudia las nuevas instituciones que han surgido, las formas del poder, el absurdo de las nuevas costumbres y el tedio de las nuevas prohibiciones y tabúes, los nuevos medios de entretenimiento y las nuevas formas de producción. Acompañémosle, pues, en al menos un trecho de su viaje.

 

*****

 


(Oficina Central del Banco Universal de Crédito y Tiempo; dos guardias están cuadrados junto a un cajero automático; hay una fila de usuarios que avanza rápidamente pero jamás acaba; cada usuario es lo más veloz que puede en su trámite y abandona al instante las instalaciones una vez que ha finalizado, empujado por los guardias y otros clientes comedidos. Aparece Sir Archibaldo, entrando por una ventana y cayendo en medio de la oficina con un salto mortal y una cabriola)
_Quiero hablar con el Gerente.
_Por supuesto, señor, pase por aquí, y permítame felicitarlo por ese salto mortal y por su gran habilidad, señor.
_Gracias y ya cállese.
_Sí señor.
En lugar de ir hacia el despacho del gerente, presionan un botón y desde un costado se ve girar a una cinta transportadora que arrastra al escritorio del señor gerente, con él sentado detrás mientras enciende un gran habano y se rasca una oreja. La cinta se detiene, dejando el escritorio y al gerente justo frente a Sir Archibaldo.
_Dígame cómo puedo ayudarlo hoy, señor…
_Quiero dinero, mucho dinero, suficiente dinero como para vivir los próximos 20 años sin preocupaciones.
_Claro; firme aquí y aquí; y aquí, y sus iniciales aquí, una gota de sangre de su pulgar aquí, y listo. Se acreditará la suma en su cuenta en los próximos 25 segundos. ¿ Algo más que pueda ofrecerle? ¿Quiere fumar? ¿Tomar algo? ¿Comer unos sándwiches? ¿Café?
_Un café estaría bien, para empezar mis días de rico potentado; sin azúcar, que me estoy cuidando…
_Tome usted; sabe una cosa? le agradezco mucho su visita y que se quede un momento a conversar, acá la gente siempre anda apurada; todos prefieren usar el cajero automático, y a mí nadie me necesita para nada, pero un préstamo que saqué con este banco hace años me obliga a seguir trabajando en este escritorio por los siguientes 78 años. Algún día le tocará a usted afrontar el préstamo que acaba de sacar, sabe? La cláusula sorpresa puede activarse cualquier día por decisión inescrutable de los algoritmos y acabaría usted tal vez en mi lugar, tal vez como guardia de seguridad, tal vez como reponedor en nuestros almacenes o como portero… tal vez como
_Es poco probable; la suma que me han dado es enorme y ningún algoritmo me daría una suma así para luego atarme a un escritorio acto seguido; supongo que tendré unos cuantos años para usar y disfrutar el dinero antes de que el algoritmo considere llegado mi momento de pagar con tiempo y trabajo la deuda contraída; es lo bueno de los nuevos elixires médicos: ahora la gente vive tanto que los préstamos pueden ser a 60 o 70 u 80 años, nadie es capaz de preocuparse por algo que demorará tanto en ocurrir; yo por lo menos, no lo soy. Pero lo mejor de todo es que este préstamo me deja inhabilitado para ser candidato en el Monte Suicidio.
_Ah, usted fue el caballero que estuvo hace unos días allí y se arrepintió a último momento; ahora es una especie de leyenda, sabe? La primera y única anomalía en Monte Suicidio, y ahora tiene el récord del préstamo más elevado y a mayor tiempo de toda nuestra cartera de clientes. Usted piensa vivir a lo grande, no es así?
_No, de hecho no; quiero retirarme y vivir tranquilo, pero deseo asegurarme de dos cosas: primero que no voy a poder suicidarme, y segundo que tendré cubiertas mis necesidades durante varios años antes de tener que trabajar. Ya he solucionado ambas cosas, gracias a usted. Este café es excelente.
_Es arábigo, como habrá notado, tostado apenas y con un par de miligramos de LSD para darle mayor claridad mental a la hora de decidir cómo invertir su nuevo dinero.
_No pienso invertirlo; de hecho pienso gastar una cierta cantidad cada día en cualquier cosa absurda, y guardar el resto de forma sistemática, para que el algoritmo me deje seguir sin trabajar lo más posible, para utilizar mis consumos potenciales como inyecciones controladas a la economía, seré útil al programa financiero del algoritmo de la mejor manera posible y… y… y creo que eran más de dos miligramos, estoy viendo unas bonitas luces a su alrededor, señor gerente. Me cae usted muy bien, señor gerente.
_Y usted a mí, sir Archibaldo. Parece que usted entiende bien al algoritmo, parece que sabe cómo lograr lo que quiere y cómo usar al algoritmo a su favor.
_Conocí a una de las personas que ayudaron a programarlo, y me explicó algunas cosas al respecto; después el algoritmo lo mató, por haber revelado esa información; a mí me dejó vivir porque me consideró útil como tester de errores, digamos; seré útil al algoritmo yendo de acá para allá y poniendo en apuros los límites del sistema, para que el algoritmo aprenda y se mejore. Soy una especie de vacuna, un patógeno suave que pone en alerta los sistemas de seguridad y los ayuda a estar en forma.
_Fascinante.
_Ciertamente. Bueno, chau.
_Chau, vuelva cuando guste.
_No volveré jamás.
Sale a la calle, acaba el café de un saque y va a sentarse en un banco de la plaza; ahora que es asquerosamente rico, puede darse esos lujos.

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